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  • Jorge Caballero

El Valor de la Tarántula: Algunos Aspectos De la Lógica Técnica

por Jorge Caballero



Cuando yo era estudiante, dominar a “La Tarántula” era como un rito de paso: quien la dominase podría empuñar el metafórico cetro técnico y enterrarlo en el suelo fértil reservado a aquellos cuyo dominio de mano izquierda es envidiable. Por supuesto, la Tarántula a la que aquí me refiero no es el licósido, si no uno de los ejercicios más notables de mano izquierda que tenemos en nuestro estudio. Su forma básica, escrita aquí en segunda posición, se presenta de esta manera:

Tal como lo dije anteriormente, “La Tarántula” es un rito de paso, una prueba de graduación: representa la culminación de una serie de ejercicios de desarrollo de la mano izquierda. A fin de obtener el mayor beneficio del mismo, debemos entender de antemano ciertos requisitos, el primero de los cuales es tener una idea precisa sobre los objetivos del ejercicio.


Dependiendo del nivel de profundidad de análisis técnico y de práctica, este ejercicio tiene dos objetivos:

  1. Aprender a alinear los diversos cambios de configuraciones en una posición, y,

  2. Desarrollar la independencia de los dedos por medio del control de flexión de las falanges.

Alineación de configuraciones: conocimientos preliminares


  1. Posición y configuraciones


Antes de hablar de configuraciones, es necesario hacer un prefacio sobre el concepto de posición en la mano izquierda, ya que irónicamente, no existe una definición universalmente aceptada al respecto. Tanto Sor, Pujol, Carlevaro o, más recientemente, Hubert Käppel, explican el concepto de posición de maneras diferentes. A mi parecer, la manera más sucinta de definir posiciones en la mano izquierda es: cualquier ámbito de cuatro trastes adyacentes en el diapasón. Cada dedo activo (1, 2, 3 y 4) es entonces responsable de cualquier nota producida en su traste correspondiente, sin importar la cuerda. A manera de ejemplo, en primera posición, la cual cubre los trastes 1, 2, 3, y 4, el dedo 2 es responsable de cualquier nota a producirse en el segundo traste, sea que la nota ocurriese en la primera cuerda, sexta cuerda o cualquier otra. De la misma forma, el dedo 4 sería responsable de cualquier nota en el cuarto traste sin importar la cuerda, etc.


Esta definición de posición, aún cuando lógica, es lamentablemente rudimentaria, e incluso a un nivel elemental de estudio, la experiencia nos muestra que el uso de la mano izquierda es mucho más sofisticado, y en la mayoría de casos encontramos situaciones donde los dedos han de infringir la regla de posición. Por ejemplo, un acorde tan elemental como el de Mi mayor, el cual es muy fácil de aprender para un principiante, requiere que los dedos 2 y 3 cubran una cuerda diferente en el segundo traste, lo cual es ya una excepción al concepto primario de posición. Por ende, dicho concepto requiere ser más sofisticado, y es por esta razón que fue desarrollado el concepto de configuraciones.


Configuraciones son las diversas formas de alineación que pueden asumir los dedos para cubrir regiones especificas de una posición. Una configuración no tiene necesariamente el propósito de cubrir cuatro trastes (de hecho, en la mayoría de casos, cubre menos). De ser aplicadas correctamente, las configuraciones hacen uso eficiente de la energía potencial de la mano izquierda, gracias a sus propiedades anatómicas de supinación y pronación del antebrazo, ampliando así nuestra técnica. En resúmen, las configuraciones son una clasificación derivada del concepto de posición en la mano izquierda que nos permite encontrar maneras más eficientes para su uso.

Las propiedades de supinación y pronación del antebrazo permiten la rotación radial de la muñeca, generándose así diversas alineaciones de los dedos en referencia al plano geométrico del diapasón. Por ejemplo, sin importar el traste de inicio, si alineamos los dedos 1, 2, 3 y 4 a lo largo de una sola cuerda en un traste diferente cada uno, obtendremos la mínima extensión necesaria para cubrir el ámbito completo de la posición en la que estemos (foto 6). Tal alineación se denomina configuración horizontal. Por razones obvias de geometría, si una alineación es diagonal en relación a una cuerda, la extensión horizontal de los dedos es menor al ámbito completo de dicha posición, pero la misma inmediatamente adquiere mayor control sobre varias cuerdas (fotos 1 - 4). Las alineaciones diagonales constituyen la mayoría de posibilidades de colocación de los dedos de la mano izquierda, y colectivamente se denominan configuraciones diagonales.

Dos pautas generales brotan de los conceptos explicados aquí:


  1. Si un pasaje musical a tocarse requiere controlar el ámbito global de una posición, es necesario que la mano asuma una estructura que distribuya a los dedos equitativamente en dicha posición.

  2. Si ha de removerse el requisito anterior, será necesario generar configuraciones diagonales que mejoren la calidad sonora de las notas a tocarse.


Por dar un ejemplo, tocar escalas en la guitarra requiere en general el control de todos los trastes de una posición en una sola cuerda a la vez, por lo cual una configuración horizontal es necesaria. Por otro lado, los acordes –los cuales constituyen el uso más común de la guitarra, requieren control de un mayor número de cuerdas, pero menos trastes en una posición. Por ello, la configuración de los dedos debe ser modificada para proveer la mejor alineación diagonal posible a un acorde.

2. Ilustración de configuraciones en “La Tarántula”



Habiendo entendido lo anterior, examinemos los requerimientos posicionales de “La Tarántula” como ejercicio. En la versión presentada al principio, han de tocarse bicordios simultáneos en cada tiempo del compás. También ha de observarse que ningún bicordio requiere que la mano izquierda cubra un ámbito de 4 trastes en dicha posición. Esto nos lleva a concluir que la alineación de los dedos ira cambiando dependiendo de lo que demanden las notas. De esta forma, y a manera de ejemplo, el compás 3 del ejercicio requeriría 4 configuraciones diferentes, una por cada tiempo, tal como se ve en las fotos 1 - 4.


Foto 1














Foto 2














Foto 3














Foto 4














El alumno, guiado por su intuición y por las astutas observaciones de su maestro, deberá descubrir las configuraciones necesarias a fin de obtener el mejor resultado sonoro y táctil durante la ejecución de este ejercicio.

Independencia de los dedos: control de su flexión



En el segundo nivel de análisis técnico, encontramos en “La Tarántula” una dimensión adicional de desarrollo de mano izquierda. Si consideramos que en cada pulso del ejercicio estamos cambiando la configuración de la posición, esto implica que el número total de cambios de configuración en el ejercicio será 71 (si se toca como está escrito). Tal número de cambios de posición puede ser considerado como una violación del principio posicional de la técnica, el cual indica que la función de una posición es proveer apoyo y servir como referencia a los dedos, los cuales son a fin de cuentas responsables de producir notas en el diapasón. Desde esa perspectiva, ¿cuán útil es realmente una posición si tiene que ser alterada 4 veces en el transcurso de cada compás? Por ende, si se piensa en “La Tarántula” no como una serie de alineaciones de bicordios que ocurren por cada tiempo del ejercicio, si no más bien como un ejercicio cuya demanda global es cubrir cada cuerda y traste dentro del ámbito de su posición, requerir entonces cambios de configuración por cada tiempo es absurdo, y más bien sería necesario establecer una sola configuración que nos permita abarcar los confines de la posición sin hacer cambio alguno. De esta forma, los dedos se harían responsables de cada cuerda en su posición por medio del control del grado de flexión de las falanges. Esta manera de tocar este ejercicio es mucho más complicada que la primera, y dependiendo del tamaño de los dedos del alumno, su grado de flexibilidad y control neurológico de los mismos, será en muchos casos imposible aún cuando se estudie asiduamente.


No obstante, el desarrollo técnico de los dedos abordando el ejercicio de esta manera nos permitirá desarrollar mejor control de los mismos, y a su vez nos mostrará nuestro grado real e individual de posibilidades técnicas en relación al concepto posicional.


Los grados de flexión de las falanges se manifiesta visualmente en el grado de curvatura de los dedos en relación a la mano, que ha de suponerse un objeto fijo en este caso. En la foto 5 encontramos un ejemplo de los grados de curvatura posibles con los dedos 2, 3 y 4. El grado de flexión del dedo 4 (el cual esta presionando el tercer traste de la primera cuerda) es tan profundo que la falangeta está casi tocando la palma de la mano. Por otro lado, la falangeta del dedo 3 se encuentra mucho más alejada de la palma (menor flexión), teniendo que hacer contacto con la sexta cuerda, mientras que el dedo 2 tiene un grado de flexión intermedia entre los dedos mencionados anteriormente. Sin embargo, esta diferencia en grados de flexión de dichos dedos no ha alterado la posición de la palma de la mano, la cual mantiene un alineamiento paralelo al borde inferior del mástil.


Foto 5, que muestra diferentes grados de flexión entre los dedos 2, 3 y 4.














Habiendo entendido lo anterior, “La Tarántula” se puede tocar inhibiendo el movimiento de la mano de la siguiente forma: estableciendo una configuración central de inicio, y luego, controlando los bicordios por medio del control de grado de flexión de las falanges, evitando así perder la configuración inicial. Usando el mismo compás que en las fotos 1 - 4, las fotos 6 - 10 ilustraran la diferencia mecánica de esta versión del ejercicio.


Foto 6, configuración central de inicio














Foto 7














Foto 8














Foto 9














Foto 10














A manera de conclusión, quisiera dejarlos con una variante sobre “La Tarántula, la cual presento aquí. Teniendo en cuenta los objetivos del ejercicio y su relación con el concepto de posición, configuraciones y control de flexión de las falanges, ¿cómo se puede abordar la variante que vemos aquí? El rito de “La Tarántula” os llama. ¿Quién responderá a su voz?


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